El Betis Deportivo volvió a sonreír en casa cuando más lo necesitaba. El filial verdiblanco se impuso por 2-0 al Juventud de Torremolinos en la Ciudad Deportiva Luis del Sol, en un partido que va mucho más allá del resultado. No solo por los tres puntos, vitales en la pelea por salir de la zona baja, sino porque supuso la primera victoria de Dani Fragoso al mando del equipo, un triunfo que puede marcar un antes y un después en el ánimo del vestuario.
Desde el inicio, el Betis Deportivo mostró una actitud distinta. Más intenso, más agresivo en la presión y con una clara intención de mandar con el balón. Fragoso apostó por un equipo valiente, que no esperó al rival y buscó instalarse pronto en campo contrario. Esa propuesta no se tradujo en goles en la primera mitad, pero sí dejó sensaciones positivas, algo que el filial llevaba semanas reclamando.
El Juventud de Torremolinos, bien plantado y con las ideas claras, trató de resistir y aprovechar sus momentos. Sin embargo, el Betis fue creciendo con el paso de los minutos, encontrando espacios por las bandas y generando peligro a balón parado. La más clara antes del descanso fue un remate que se estrelló en el palo, un aviso de que el gol estaba cerca.
Tras el paso por vestuarios llegó el momento clave del partido. En una acción a balón parado, Rodrigo Marina apareció con determinación para adelantar al Betis Deportivo. El gol fue liberador. Se notó en la celebración y, sobre todo, en la forma en la que el equipo gestionó el encuentro a partir de ese instante. Con el marcador a favor, el filial ganó en confianza y en claridad.
Lejos de echarse atrás, el Betis mantuvo su plan. Presión alta, circulación rápida y solidaridad en el esfuerzo defensivo. Esa ambición tuvo premio en el minuto 71, cuando Gnangoro Bouaré culminó una buena jugada colectiva para firmar el 2-0, un gol que prácticamente sentenció el choque y desató el alivio en la grada.
A partir de ahí, el equipo supo manejar los tiempos. El Juventud de Torremolinos lo intentó, pero se encontró con un Betis serio, bien ordenado y con un Manu González seguro bajo palos, que sostuvo el resultado con varias intervenciones de mérito.
Más allá de los goles y del marcador, el partido deja una lectura clara: el Betis Deportivo compitió como equipo. Con identidad, con compromiso y con una idea reconocible. Para Dani Fragoso, esta victoria es mucho más que un estreno en el casillero. Es una señal de que el trabajo empieza a dar frutos y de que el filial aún tiene mucho que decir en esta temporada.
Tres puntos, una portería a cero y, sobre todo, una inyección de confianza para creer. El Betis Deportivo necesitaba ganar. Y lo hizo convenciendo.

