En un momento de máxima exigencia competitiva, el Real Betis Balompié ya vive centrado exclusivamente en el derbi del próximo domingo.
El conjunto verdiblanco llega en una línea ascendente de juego y resultados, mientras que el Sevilla FC afronta la cita con la intención de dar un golpe sobre la mesa. El choque, que se disputará en el Estadio de La Cartuja, volverá a paralizar la ciudad en un duelo con peso clasificatorio y emocional.
El club verdiblanco ha celebrado este jueves una comida de conjura en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. A la cita acudieron todos los integrantes de la primera plantilla (a excepción de Amrabat, que se encuentra en Holanda esperando el Ok para viajar a Sevilla e iniciar la ultima fase de su recuperación) , el cuerpo técnico y la junta directiva, en una clara muestra de unidad antes de uno de los partidos más señalados del calendario.
No faltaron tampoco los futbolistas lesionados, entre ellos Isco y Giovani Lo Celso, que pese a no poder participar en el encuentro quisieron arropar al grupo y compartir un momento de convivencia clave en la preparación del derbi.
Además del orgullo en juego, el Betis tiene ante sí la oportunidad de hacer historia: encadenar tres victorias consecutivas en el derbi sevillano, un hito que nunca ha logrado hasta ahora. Ese aliciente añade aún más motivación a un vestuario que quiere responder sobre el césped a la confianza mostrada desde todos los estamentos del club.






