Hay victorias que valen más que tres puntos. Algunas sirven para sumar en la clasificación y otras, como la lograda por el Real Betis en el campo del Atlético de Madrid, entran directamente en la historia. Porque lo conseguido por el equipo verdiblanco no es un triunfo más: el Betis se ha convertido en el primer equipo andaluz capaz de ganar un partido de Liga al Atlético de Diego Pablo Simeone en su estadio.
El dato, por sí solo, ya habla de la magnitud del logro. Desde la llegada del técnico argentino al banquillo rojiblanco, el Atlético ha construido un fortín casi inexpugnable en casa. Por el Metropolitano —y antes por el Vicente Calderón— han pasado grandes equipos, algunos de ellos campeones, que se han ido con las manos vacías. Ninguno de Andalucía había conseguido romper esa barrera… hasta ahora.
El Betis lo hizo con personalidad, sin complejos y con la sensación de saber muy bien lo que estaba jugando. No fue un partido de casualidades ni de rebotes favorables. Fue una victoria trabajada, madurada desde el orden y la convicción, y sostenida en un plan que funcionó ante uno de los equipos más competitivos del fútbol europeo.
Este triunfo tiene además un guiño caprichoso de la historia. La última vez que un equipo andaluz ganó en Liga en campo del Atlético también fue el Betis. Ocurrió en diciembre de 2011, con un 0-2 que todavía se recuerda. Entonces, el conjunto madrileño estaba dirigido por Gregorio Manzano, y Simeone aún no había iniciado la era que cambiaría por completo la identidad del club rojiblanco.
Desde aquel día, nadie de Andalucía volvió a celebrar una victoria liguera allí. Pasaron años, temporadas, proyectos y entrenadores… hasta que el Betis volvió a aparecer para dejar su sello. Como si la historia se empeñara en señalar siempre al mismo protagonista cuando se trata de romper maleficios en Madrid.
Más allá del marcador, el triunfo refuerza el discurso de un Betis que quiere mirar de tú a tú a los grandes, competir en cualquier escenario y reivindicar su sitio. Ganar en el campo del Atlético de Simeone no está al alcance de cualquiera. Hacerlo siendo el primero de Andalucía lo convierte en algo aún más especial.
Una noche para la memoria verdiblanca. De esas que no se olvidan.






