Hoy se cumplen diez años desde que Ángel Haro asumió la presidencia del Real Betis Balompié, un período que ha marcado una etapa de cambio y consolidación para el club. Lejos de la exageración o el fanatismo, los hechos muestran una evolución significativa en lo deportivo, institucional y social.
En el plano deportivo, los números son claros. Siete clasificaciones europeas en diez años reflejan una línea de trabajo sostenida, a la que se suman un título y dos finales, logros que devolvieron al Betis a escenarios que durante décadas parecían casi inalcanzables. Más allá de los resultados, el club ha recuperado ambición y protagonismo en el fútbol nacional y europeo.
La estabilidad ha sido otro de los pilares de esta presidencia. El Betis ha encadenado un récord de temporadas consecutivas en Primera División, un factor que, aunque a veces pasa desapercibido, constituye la base de cualquier proyecto sólido. Mantenerse en la élite permite planificar, crecer y dejar atrás épocas marcadas por la incertidumbre y los altibajos.
En lo institucional y económico, el avance también es evidente. El presupuesto se ha multiplicado y la estructura del club se ha reforzado. La nueva Ciudad Deportiva y el proyecto de estadio no son solo infraestructuras, sino reflejo de una visión de futuro que busca dejar patrimonio y herramientas para las próximas generaciones.
El compromiso social del club ha ganado protagonismo en esta década. El Betis ha trabajado para consolidarse como una entidad con presencia, responsabilidad y conexión con su afición y con la ciudad de Sevilla, reforzando así su identidad más allá del terreno de juego.
Gran parte de estos avances ha sido posible gracias a la estabilidad accionarial. En un fútbol cada vez más inestable, el club ha encontrado un equilibrio que ha permitido crecer sin sobresaltos ni conflictos internos permanentes.
Diez años después, el Betis se presenta como un club más sólido, respetado y con un rumbo claro. Las decisiones concretas siempre serán discutibles, como sucede en cualquier proyecto deportivo, pero negar la transformación que ha vivido el club en esta década sería ignorar la realidad.






