En el frenético mundo del fútbol, hay jugadores que pasan por los clubes sin pena ni gloria y otros que, sin embargo, parece que caen de pie desde el primer día. Ese es el caso de Marc Bartra. Ocho años después de aquel primer día en que se enfundó la camiseta de las trece barras en partido oficial, el central catalán se ha convertido en uno de los grandes símbolos del Real Betis del presente.
El tres de febrero de 2018 el joven zaguero debutaba oficialmente con el Real Betis en un encuentro liguero frente al Villarreal y aunque el escenario no era sencillo, el desenlace fue soñado. Los verdiblancos vencieron por dos goles a uno, gracias a un doblete de Loren Morón, lo que permitió que aquella tarde se presentase ante su afición el que con el paso del tiempo sería un referente en la zaga del Benito Villamarín.
Desde aquel estreno, Bartra no ha dejado de crecer y sus números hablan por sí solos. En 209 partidos disputados con la elástica verdiblanca ha anotado 11 goles y ha firmado 3 asistencias, unas cifras más que notables para un central. Sin embargo, su camino no ha sido fácil y ha estado lleno de obstáculos, aunque también de momentos de gloria. Desde lesiones importantes que pusieron en jaque su continuidad y que sembraron dudas sobre su futuro, hasta noches gloriosas que quedarán para siempre en la historia del club. Nadie podrá olvidar sus lágrimas tras levantar al cielo de Sevilla la tan ansiada Copa del Rey aquel 23 de abril de 2022.
Aunque aquella relación entre jugador y club parecía no tener fin, Bartra tuvo que poner un pequeño punto y aparte en su carrera en el Real Betis. En un momento complicado económicamente para el conjunto andaluz, el catalán se marchó al Trabzonspor durante la temporada 2022-23, lo que permitió al club realizar operaciones en el mercado de verano. Sin embargo, al año siguiente, volvieron a unirse sus caminos para hacer oficial de nuevo su llegada a Sevilla y desde entonces el ya capitán del equipo no ha dejado de liderar el vestuario.
Hoy, a sus 35 años, Marc Bartra atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. Su rendimiento sigue siendo notable, combinando experiencia y un buen estado físico que le permite competir al máximo nivel. Lejos de ser superado por el paso del tiempo, ha encontrado un rol clave en el equipo y nada parece presagiar una despedida tras ocho años defendiendo el escudo del Real Betis.






