El Betis necesita salidas para activar sus fichajes

El Real Betis afronta las dos últimas semanas antes de su estreno en LaLiga con una planificación que atraviesa un momento delicado. En Heliópolis tienen bastante claro qué necesita la plantilla para competir con garantías en una temporada marcada por el regreso a la UEFA Champions League, pero el problema está en encontrar el espacio necesario para poder acometer esas operaciones.

La hoja de ruta deportiva pasa por incorporar, como mínimo, dos delanteros. Uno debe llegar para elevar el nivel de una posición que ha quedado debilitada y otro ocuparía el lugar que previsiblemente dejará Gonzalo Petit con una cesión. También se busca un centrocampista organizador, una necesidad que internamente llevan meses reconociendo. A todo ello podría sumarse un pivote defensivo de primer nivel si Manuel Pellegrini considera imprescindible reforzar esa zona, con Sofyan Amrabat como uno de los nombres que han aparecido sobre la mesa.

El problema es que para que entren jugadores de ese nivel tienen que producirse salidas. El Betis necesita liberar espacio en su límite salarial y, al mismo tiempo, generar plusvalías que ayuden a compensar las pérdidas del último ejercicio. Y precisamente ahí es donde la planificación se ha encontrado con un importante atasco.

En el club confiaban en que Natan de Souza protagonizara una de las grandes ventas del verano. El central ya estuvo cerca de salir en enero, cuando el West Ham llegó a plantear una oferta de 36 millones de euros que finalmente fue rechazada. La expectativa era que durante este mercado apareciera una propuesta de ese calibre que permitiera desbloquear buena parte de las operaciones pendientes. Sin embargo, esa oferta extraordinaria todavía no ha llegado y las semanas pasan.

Natan no es el único caso. Cucho Hernández también aparece entre los jugadores que podrían generar una cantidad importante de dinero, aunque las pretensiones económicas del Betis siguen siendo elevadas. El club habría rechazado en enero una propuesta de 25 millones procedente del Paris FC y actualmente espera una cifra superior a los 30 millones. Por ahora, tampoco ha llegado una propuesta que se acerque a esas cantidades.

Con Ez Abde sucede algo parecido. El extremo comenzó el verano con una valoración cercana a su cláusula de rescisión, situada en 60 millones de euros, aunque en las últimas consultas realizadas desde distintos mercados el escenario se ha rebajado hasta situarse alrededor de los 50 millones. Aun así, tampoco existe a estas alturas una operación avanzada que permita al Betis contar con ese ingreso.

Y en medio de esta situación apareció otro contratiempo: Nelson Deossa. El centrocampista tenía prácticamente encarrilado su regreso a Brasil de la mano de Vasco da Gama, una operación que habría generado espacio y recursos para continuar avanzando en el mercado. Finalmente, el futbolista ha decidido quedarse en Heliópolis. Su no salida ha terminado de ralentizar una planificación que ya venía encontrándose con dificultades.

El caso de Giovani Lo Celso tampoco ayuda demasiado. El argentino tiene mercado y su salida permitiría liberar una cantidad importante de masa salarial, teniendo en cuenta que su impacto entre salario y amortización ronda los seis millones de euros brutos. Sin embargo, el futbolista ha dejado claro que no quiere marcharse. Por delante quedan también situaciones como la de Gonzalo Petit, cuya salida más probable es una cesión, e Iker Losada, que sí cuenta con opciones en el mercado español para protagonizar una nueva operación.

Mientras tanto, el nombre de Dani Ceballos continúa sobrevolando Heliópolis. El centrocampista sigue esperando al club en el que quiere jugar y cuenta con pretendientes, entre ellos un Villarreal que busca cubrir el vacío dejado por Dani Parejo. En el Betis existe la convicción de que, si se consigue generar el espacio suficiente en el límite salarial para asumir su ficha, su llegada podría terminar solucionándose.

Pero Ceballos no sería suficiente para cerrar la plantilla. Incluso con su incorporación, el Betis necesitaría al menos uno o dos refuerzos más de nivel. La delantera es una prioridad absoluta. En una temporada con Champions League no parece suficiente afrontar el curso con las alternativas actuales y se considera imprescindible incorporar un atacante que pueda ofrecer garantías y competir por minutos al máximo nivel.

También preocupa la zona del centro del campo. Marc Roca no ha terminado de despejar todas las dudas y, aunque Facundo Bernal está dejando sensaciones muy positivas durante la pretemporada, confiar toda la responsabilidad de una posición tan importante en un futbolista que afronta su primera experiencia en Europa entraña riesgos, especialmente con un calendario que incluirá partidos de máxima exigencia.

El Betis, por tanto, se encuentra ante una carrera contrarreloj. La dirección deportiva sabe qué posiciones necesita reforzar, pero las operaciones de salida no están llegando al ritmo esperado. La no salida de Deossa ha sido el último golpe a una planificación que necesita un reseteo para volver a coger velocidad. Con el debut liguero cada vez más cerca, el margen de maniobra se reduce y Heliópolis espera que el mercado, de una vez por todas, empiece a moverse.

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