El futuro de Real Betis Balompié pasa por una reestructuración importante en su delantera, y uno de los nombres que está en el foco es el de Chimy Ávila. El delantero argentino, que llegó con expectativas altas, podría ver cómo su etapa en el Benito Villamarín se acorta antes de lo previsto.
Aunque su contrato se extiende hasta junio de 2027, el club verdiblanco incluyó una cláusula que le permite rescindir de forma unilateral el vínculo al término de esta temporada. Una herramienta que, según Radio Sevilla, el Betis valora activar en las próximas semanas.
La decisión no es casual. Desde su llegada procedente de CA Osasuna en enero de 2024, a cambio de 4,7 millones de euros —una cifra que ha ido aumentando en función de objetivos—, el rendimiento del ‘Chimy’ no ha terminado de convencer. En 66 partidos como bético, el delantero ha firmado ocho goles, cifras alejadas de lo que se esperaba de un atacante llamado a marcar diferencias.
En la presente temporada, su protagonismo ha sido irregular. Ha sumado 1.005 minutos repartidos en 28 encuentros entre LaLiga, Europa League y Copa del Rey, con tres goles en su cuenta. Eso sí, algunos de ellos han tenido peso específico, como el doblete que ayudó a remontar una eliminatoria copera ante el Elche o el tanto desde el punto de penalti frente al Valencia en el campeonato liguero.
Pese a ello, su nombre ha estado varias veces vinculado a una posible salida. El pasado mes de septiembre se exploró una opción con Pumas en México, mientras que en enero hubo contactos con el Getafe y equipos de su país natal. Ninguna de esas vías llegó a concretarse, prolongando una situación que ahora podría resolverse de forma definitiva.
Curiosamente, el propio jugador se ha mostrado firme respecto a su intención de continuar. En febrero, en una entrevista, dejó claro su deseo de cumplir su contrato: “Mi decisión siempre fue terminar mi contrato con el Betis. Nunca se me cruzó por la cabeza el querer salir”.
Sin embargo, en el fútbol las decisiones no siempre dependen únicamente del jugador. La planificación deportiva del Betis para la temporada 2026-27 contempla una renovación profunda en ataque. La salida de Cédric Bakambu, que finaliza contrato, se da por segura, y el club quiere construir un nuevo frente ofensivo en torno a Cucho Hernández, actual máximo goleador del equipo con 14 tantos.
En ese contexto, la cláusula de rescisión anticipada de Chimy Ávila aparece como una vía rápida para cerrar una etapa que no ha terminado de despegar. El Betis se enfrenta ahora a una decisión estratégica: mantener al argentino con la esperanza de una reacción o activar una salida que parece cada vez más probable.






