Opinión| Tirar la toalla o apretar los dientes

Se puede hablar de crisis. Es así. El bache que atraviesa el Real Betis en los últimos tiempos es preocupante. Los resultados, sobre todo en Liga, no terminan de llegar. Sólo 4 puntos de los últimos 18 posibles. Varios pinchazos consecutivos que, lejos de dejar relativamente encarrilada la quinta plaza (que apunta a tener premio) ha dejado todo abierto en la recta final de la temporada. Paralelamente, las sensaciones futbolísticas no son las mejores.

Es cierto que, quizás, el partido ante el Espanyol sea el mejor de las últimas 6 jornadas del equipo. La defensa estuvo correcta, el equipo realizó bastantes más pases que el rival y generó muchísimas ocasiones. Pero fue una de esas tardes en las que la pólvora estuvo mojada. Cuestión de puntería, mala suerte… llámalo X. Pero el gol de la victoria no llegó, y el premio fue escaso para un Betis que mereció mucho más que ese 0-0 que reflejó el marcador final.

Sea como fuere, el Betis llega a estos últimos dos meses de competición en quinto lugar y jugándose llegar a unas semifinales de la Europa League ante el Sporting de Braga. Cierto es que las sensaciones no son las mejores, pero es un escenario que muchos firmarían (me incluyo) en julio; dependiente de sí mismo para optar a una plaza Champions a falta de 8 jornadas y en el lado más asequible del cuadro camino a la final de Estambul. Y todo ello con Amrabat ya recuperado más Isco y Lo Celso entrenando con el grupo.

El nivel de LaLiga, más que disminuir, diría que se ha comprimido. Así se ve en Europa, pues nuestro país es el que más clubes (6) ha metido en cuartos de final en competiciones europeas. Si bien la lucha por el título sigue siendo cosa de dos, el resto de peleas tienen más candidatos que nunca. Y todos han atravesado sus baches. El Celta no sumó su primera victoria hasta la Jornada 9, el Athletic cosecha 21 derrotas esta temporada, la Real Sociedad y Getafe hasta febrero miraban más al descenso que hacia Europa… y ahí están. Al Betis, desgraciadamente, ese bache le ha llegado ahora. Aunque eso sí, es el único que depende de sí mismo para ser quinto. Por lo que todo lo que consiga o no, será mérito o demérito suyo.

A perro flaco todo son pulgas. Y cuando la inercia es negativa, el penalti de Llorente en Grecia se pita, el remate de Jutglà se escurre desgraciadamente en el guante de Valles o el larguero de Pablo ante el Espanyol no entra. Son esas cositas del fútbol. Así como que las victorias son imanes de más victorias. Cuanto antes se reencuentre el Betis con el triunfo, antes se disiparán los nubarrones. Pero para ello hay varios aspectos a corregir y remar en la misma dirección, conscientes de lo mucho que hay en juego para la institución.

Con sus más y sus menos, el equipo sigue a flote. Cierto es que ha dejado escapar varias oportunidades de mantener o ampliar su renta. Y también lo es que se han cometido varios fallos desde el césped, banquillo y oficinas. Pero se consideraría pegarse un tiro en el pie tirar por la borda la temporada justo ahora. Es el momento de reaccionar, de arrimar el hombro y todo símil que se quiera añadir. No es incompatible la crítica con la prudencia, pero sí lo es perder la mesura fruto de la precipitación con un análisis objetivo de la realidad del equipo. Que es la que es, tiene sus fallos, pero aún queda tela por cortar. E insisto, el equipo sigue a flote. No es momento de restar, sino de que cada uno sume lo que esté en su mano.

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