La Copa del Rey vuelve a encender la ilusión del beticismo

El Real Betis se juega mucho más que un pase a cuartos de final, esta noche, en estadio de La Cartuja. Se juega seguir creyendo, seguir creciendo y seguir alimentando una ilusión que, cuando llega la Copa del Rey, se instala con fuerza en el corazón de la afición verdiblanca. Octavos de final, partido único y un escenario que no es cualquiera: el estadio donde se disputará la gran final. El camino está ahí, visible, pero exigente.

El conjunto de Manuel Pellegrini afronta el duelo inmerso en un momento clave de la temporada. Vivo en Liga, con opciones reales en Europa League y con la Copa como una oportunidad perfecta para soñar a lo grande. Competir en las tres competiciones de forma simultánea no es sencillo, y menos aún con una lista de bajas que obliga a apretar los dientes.

No estarán Cucho Hernández, Ángel Ortiz, Héctor Bellerín, Junior Firpo ni Isco, a los que se suman Abde y Amrabat, concentrados con Marruecos en la Copa África. Ausencias sensibles, sobre todo por el peso específico de algunos nombres, pero también una prueba de carácter para un grupo que ha demostrado saber adaptarse.

La Copa no entiende de excusas. Y el Betis lo sabe. En este tipo de partidos, la camiseta pesa, el contexto aprieta y la afición empuja. La Cartuja, aunque no sea el Benito Villamarín, volverá a teñirse de verdiblanco para acompañar a un equipo que quiere seguir escribiendo su historia reciente en esta competición. Porque la Copa ilusiona. Porque ganar hoy es acercarse un poco más a una final que se jugará, precisamente, en este mismo escenario.

Enfrente estará un Elche CF con ganas de dar guerra. El equipo ilicitano llega también con bajas importantes —Héctor Fort, Pedro Bigas, André Silva, Rafa Mir y Chetauya—, pero con la ambición intacta de quien sabe que en el torneo del KO todo es posible. Sin la presión del favorito y con el hambre de seguir avanzando, el Elche intentará convertir el partido en un ejercicio de resistencia y oportunidad.

El encuentro tiene, además, un componente emocional añadido. Eder Sarabia vuelve a Sevilla. Vuelve al club donde fue segundo entrenador durante la etapa de Quique Setién, donde creció y dejó huella desde la pizarra y la convicción futbolística. Hoy regresa como rival, con otro escudo en el pecho, pero con recuerdos que inevitablemente sobrevuelan el ambiente.

Será un partido de detalles, de saber sufrir y de aprovechar el momento. La Copa exige concentración máxima y corazón caliente. El Betis tiene ante sí una noche para reafirmarse, para demostrar que, pese a las dificultades, sigue preparado para competir por todo. La Cartuja espera. La ilusión también. Y la Copa del Rey, una vez más, llama a la puerta del beticismo.

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