Antony vuelve. Y no lo hace en cualquier escenario ni en cualquier día. El brasileño regresa al equipo justo a tiempo para un partido que siempre exige algo más: Real Madrid – Real Betis, este domingo 4 a las 16:15 en el Santiago Bernabéu. Un regreso con foco, con ruido y con una sensación clara: el Betis recupera a un futbolista diferencial para una de las noches más complejas del calendario.
No ha sido un camino sencillo para Antony. Entre lesiones, adaptación y momentos de irregularidad, su ausencia se notó más de lo que parecía. Porque el brasileño no es solo desborde. Es ritmo, atrevimiento y una amenaza constante para cualquier defensa. De esos jugadores que obligan al rival a mirar dos veces su banda antes de atacar. Y ante el Real Madrid, eso vale oro.
El Bernabéu no suele ser un lugar amable para el Betis. Lo dicen los números, la historia y la lógica de un estadio que aprieta como pocos. Pero precisamente por eso, el regreso de Antony adquiere un valor especial. Porque partidos así necesitan futbolistas sin miedo, con personalidad, capaces de pedir la pelota incluso cuando el contexto invita a esconderse. Antony no sabe jugar a otra cosa.
Pellegrini lo sabe. Y por eso su vuelta no es una más. El técnico chileno siempre ha confiado en el talento por encima del vértigo, incluso ante los grandes. Con Antony disponible, el Betis gana profundidad, desequilibrio y una salida limpia en transiciones, algo clave ante un Madrid que castiga cada pérdida como nadie. Si el Betis quiere competir, necesitará que el brasileño esté enchufado desde el primer minuto.
El duelo individual también promete. El costado derecho del ataque verdiblanco puede convertirse en un foco constante de tensión para el Madrid. Antony encara, provoca faltas, genera superioridades y no le tiembla el pulso para intentarlo una y otra vez. En un partido donde el Betis no tendrá el balón durante largos tramos, cada arrancada puede ser media ocasión.
Pero más allá de lo táctico, está lo emocional. Antony vuelve con ganas de reivindicarse, de demostrar que puede ser decisivo en grandes noches. Y no hay escaparate mayor que el Bernabéu. Para muchos jugadores, este estadio impone; para otros, motiva. Antony pertenece al segundo grupo. Se alimenta del reto, del ruido y del foco.
El Betis llega sin la presión del favorito, pero con la ambición intacta. Sabe que puntuar en Madrid es complicado, pero no imposible. Ya lo ha hecho antes. Y partidos así suelen decidirse por detalles, por acciones individuales, por futbolistas capaces de romper el guion. Antony puede ser uno de ellos.
Este domingo no será solo un Real Madrid–Real Betis más. Será el partido del regreso de Antony. Y cuando un jugador vuelve con hambre en el escenario más exigente, todo puede pasar. Porque el fútbol, como la vida, a veces premia a los valientes.

