El Real Betis cayó derrotado por la mínima frente al Borussia Dortmund, pero eso no le importó a la afición bética, que siguió animando hasta que fue desalojada del Signal Iduna Park. La hinchada verdiblanca continúa disfrutando del mejor momento futbolístico del club en estas últimas décadas, ya que, a pesar del resultado, se pudo ver a un equipo a la altura de la Champions, compitiendo hasta el final en uno de los estadios más complicados de Europa.
El encuentro se disputó un miércoles laborable, pero eso no fue un problema para cerca de 6.300 béticos, a los que ya desde días antes se podía ver disfrutando del ambiente por las calles germanas. Al estadio lograron acceder de diferentes formas: 3.813 hinchas en el sector visitante asignado por el Borussia Dortmund, 200 de protocolo del club y alrededor de 2.300 en zonas locales del recinto, adquiridas directamente por aficionados verdiblancos.
Este desplazamiento se convierte en el más voluminoso de lo que va de Champions League 26/27. En segundo lugar se encuentra la movilización de la afición del Liverpool FC a San Siro, donde alrededor de 4.500 seguidores del conjunto inglés consiguieron entrada en el feudo italiano. En esta misma ciudad, Milán, reside el récord de aficionados verdiblancos desplazados, cuando en 2018 cerca de 7.000 béticos fueron a apoyar a su equipo en un encuentro de Europa League.
Una nueva exhibición de fidelidad incondicional que demuestra que el beticismo no entiende de kilómetros ni de fronteras. Ganar o perder forma parte de este deporte, pero esta incansable afición, que convierte cada rincón de Europa en un pequeño pedazo de Heliópolis, es un orgullo que supera cualquier resultado. El Betis cayó en el césped, pero en la grada, con un tifo y animación ejemplares, una vez más, volvió a ganar de goleada.

