El Real Betis Balompié se marchó de Dortmund con una derrota que dejó un sabor amargo, pero también con motivos para mirar al futuro con bastante optimismo. El conjunto de Manuel Pellegrini nos tiene acostumbrados a competir contra cualquier rival, y su actuación en el Signal Iduna Park demuestra que este equipo tiene argumentos para dar mucho que hablar en la presente Champions League y en los grandes escenarios del continente europeo.
Enfrentarse al Borussia Dortmund de Niko Kovač en su propio estadio suponía, sin duda, una prueba de enorme dificultad. El ambiente del Signal Iduna Park y la intensidad del conjunto alemán obligaban a los verdiblancos a ofrecer su mejor versión. Pese a ello, el Betis no se dejó intimidar y trató de competir de tú a tú ante uno de los equipos más exigentes como local de toda la competición.
Los errores terminaron pasando factura y obligaron a los de Pellegrini a remar contracorriente. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, el equipo encontró en Ez Abde una de sus principales armas para generar peligro. El marroquí volvió a demostrar su capacidad para desequilibrar y tuvo un papel determinante en la reacción verdiblanca, que terminó encontrando premio con el tanto de Aitor Ruibal.
Lo más destacable llegó en los minutos finales, cuando el Betis consiguió llevar al Dortmund contra las cuerdas y encerrarlo en su propio campo. Una imagen que habla por sí sola y que refleja la personalidad de un equipo que no entiende de escenarios ni de adversarios.
La derrota duele, pero también deja una lectura positiva. El Betis de Pellegrini ha demostrado que tiene personalidad, recursos y ambición para competir ante la élite europea. Una actuación que debe servir de impulso y que invita a pensar que este equipo todavía tiene mucho que decir en la Champions League.

